Uribe, un perseguido político
El juicio al presidente Uribe es -sin duda alguna- una persecución política. Este no es un proceso judicial. Dos fiscales pidieron la preclusión -no había delito- y cuatro delegados del Ministerio Público, han dicho que debe ser declarado inocente. El fiscal que lo acusó había sido nombrado por Montealegre -el ministro de justicia y alegada “victima” en el proceso-, luego lo removieron, pero la acusación quedó en firme. El senador de izquierda Iván Cepeda visitaba cárceles, está probado. Hablaba con los criminales para pedirles declaraciones contra Uribe, está probado. Ofrecía beneficios humanitarios, está probado. La conducta de Uribe se limitó a denunciar las acciones del senador de izquierda radical, y para soportar la denuncia envió a un abogado para recoger la declaración de aquellos criminales que querían hablar sobre el asunto. Solo eso. Es tan evidente que, por eso, solo entonces seis años después de la declaración inicial de Monsalve sobre Uribe, hay contacto con él. Mon...