Entradas

¿Los protocolos o la paz?

Nos enluta la muerte de 20 jóvenes, asesinados con un terrible atentado terrorista. Jóvenes inermes, estudiantes, en una escuela, llenos de porvenir y con el empeño de servirle a la patria. Habría que guardar silencio en el resto de este escrito para transmitir a sus familias y amigos nuestras condolencias y respeto. Sin embargo, para contribuir en la búsqueda de justicia para los responsables de esta atrocidad, debemos avanzar en el debate.  Hoy los terroristas que se han declarado responsables del atentado, sostienen que sus cabecillas -que estaban en Cuba en una mesa de negociación con el Gobierno- tienen que poder volver a Colombia escoltados por el Estado y tener el tiempo para esconderse. Con muy buen criterio, el Presidente Iván Duque ha dicho que este protocolo, hasta ahora secreto, es inaplicable.  Entiendo a quienes les preocupa que se incumpla la palabra empeñada por el gobierno Santos. Un Estado debe cumplir lo que dice, en eso estamos de acuerdo. Pero mirem...

Latinoamérica aprendió la lección

El fracaso de los gobiernos de izquierda en Brasil, Argentina y Chile dejó en evidencia que el modelo socialista acaba con el empleo y el crecimiento económico. Venezuela y Cuba son ejemplo de lo que sucede cuando se llega al extremo de acabar con la democracia. Este año inició con la posesión de Jair Bolsonaro en Brasil. El nuevo presidente ganó con el 56% de los votos como resultado de 15 años de izquierda. Esa izquierda entregó el país con un decrecimiento promedio de la economía de -2%, con más de 12 millones de brasileños en el desempleo, y con la percepción de corrupción más grande de su historia. Argentina también sufrió las consecuencias de la izquierda. El modelo socialista de los Kirchner estuvo por más de una década hasta que en el 2016 entró a la presidencia el empresario Mauricio Macri. Cuando los Kirchner entraron al poder la economía crecía un 8%, cuando Macri se posesionó  el país decrecía un -2%. Los datos no mienten. Un modelo de izquierda o socialista...

Me quedo en el Congreso

Tuve el gran honor de que el Presidente Uribe y mis compañeros de bancada consideraran mi nombre como candidata a la Alcaldía de Bogotá. Me siento enaltecida y agradecida, sin embargo decidí quedarme en el Senado y quiero compartirles algunos apartes de la carta que envié explicando mis razones. Bogotá representa la fusión de toda nuestra Nación. Las atroces administraciones de izquierda alejaron el sueño de una ciudad mejor, pero el sueño sigue ahí, porque Bogotá es una gran ciudad. Bogotá requiere no solo su metro subterráneo y su TransMilenio; necesita nuevas formas de trasporte, nuevas vías para que puedan las familias pasar más y mejor tiempo juntas, las empresas ser más dinámicas, y los ciudadanos conocerse. Bogotá necesita una política de seguridad que devuelva a los ciudadanos las calles y los parques, que defienda los derechos de los ciudadanos de aquellos que los atropellan. Debe iniciarse con la confianza de la ciudadanía en las autoridades y con el compromiso de serv...

¿Un acuerdo ilegítimo?

Me preguntó hace algunos días el senador Iván Cepeda si yo consideraba que los acuerdos de La Habana eran legítimos. Le contesté que eran legales y que por eso los respetábamos, y tratábamos de modificarlos mediante mecanismos legales. Él concluyó que los consideraba legítimos. No es así. Una cosa es la legalidad, y otra la legitimidad. La primera se refiere a si la reconocemos como parte del cuerpo jurídico que nos rige, y otra si nos sentimos compelidos a cumplirla. La legitimidad debiera producirla el haber seguido todos los procedimientos legales y el hecho de que los legisladores, por ser representantes democráticos, deben estar sintonizados con el “sentimiento nacional”. Sin embargo, ninguno de esos dos requisitos se cumplió. La representación democrática en el gobierno Santos sufrió una de sus peores afecciones. La “mermelada” y el ejercicio autoritario del poder sirvieron para distorsionar las preferencias de los representantes y de las instituciones. Todo el que no apoyara ...

Reflexiones navideñas

Llegó la Navidad. La siento llegando muy temprano, como si el tiempo, este año, hubiera corrido con más prisa; como si los 365 días en vez de discurrir en una fila ordenada uno tras otro, se hubieran rodado por un tobogán y en medio de la carrera se hubieran perdido algunos, muchos... Levantó los ojos y veo el cielo, el mismo cielo que podría ser el de cualquier día. Echo un vistazo la Casa de Nariño, que tantas veces veo saliendo del Congreso, y me emociona pensar que nuestro nuevo Presidente es Iván Duque, mi buen amigo y compañero de Senado. Hace un año terminábamos el proceso interno de selección de candidato, con todas las encuestas en contra y con la certeza de que la victoria del No, nos acompañaba. Miro al frente y veo a Amapola caminado a mi lado, conversando sobre todo con palabras casi claras, y me pregunto qué se hizo la pequeña bebe que tuve. En este año tan duro, de tres campañas -la pre-candidatura, la de congreso y la presidencial con su segunda vuelta-, pienso que...

El pedestal moral no existe

El socialismo del siglo XXI ha llegado al poder en Latinoamérica a través del discurso populista y la estrategia del descrédito. Llegan por las vías democráticas y luego deshacen la democracia para impedir la alternancia y perpetuar sus políticas. Dicen lo que todos quieren oír, aunque sea fiscalmente imposible y técnicamente equivocado. Recurren a las intuiciones básicas disfrazadas con tecnicismo para vender soluciones mediocres a problemas serios. No obstante, su peor estrategia es desacreditar todo y a todos. Dan la impresión que en nada hemos avanzado desde la llegada de Colón a América (que también fue mala), y seguimos exactamente igual. Nada de lo que hemos conseguido tiene valor, nada merece un reconocimiento, y nada se le reconoce a quienes han trabajado para forjar lo que existe. Las instituciones son inexistentes, según argumentan; los problemas continúan, según dicen, porque no los han querido solucionar; no somos un país desarrollado por una especie de complot entre to...

¿Un país para los niños?

Colombia es un país donde cada día asesinan dos niños. Cada 30 minutos son abusados sexualmente 50 niños. Cada 8 minutos ingresan al sistema de Protección de Bienestar Familiar dos menores de edad, por una grave crisis dentro de su familia. El Estado debe hacerse cargo de ellos. Entre enero y agosto del 2018, van 15.408 niños víctimas de abuso sexual y 8.076 casos de ingreso al sistema de protección del ICBF. Ocupamos este año el puesto 118 de 175 países en el Índice de la Infancia de Save Children. Si comparamos con el resto del mundo sobre el número de homicidios a niños, Colombia es el tercer país con más muertos al año. 775 menores de edad fueron asesinados en el 2017. En ese mismo año a hubo 10.385 casos de violencia contra los niños, niñas y adolescentes, lo que equivale al 38% del total de casos de violencia intrafamiliar, y viene prácticamente estable en los últimos años. Maltrato de nuestros niños en sus casas, por sus propias familias. La violencia sexual es tal vez la...