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Reforma tributaria contra el Internet

La reforma tributaria es contraria a muchos de los intereses de la nación. Es inaceptable si se considera que el Gobierno no hizo esfuerzos en disminuir su nomina burocrática, y se limitó a cortar la inversión. Además afecta sectores que en mi opinión son estratégicos para el desarrollo del país. Colombia, según MinTic tiene 14 millones de abonados al servicio de internet en 2015. Los estudios de Emarketer estiman 18 millones de usuarios de smartphones y una penetración del 55% del mercado. Aquello nos coloca de segundos en la región, después de Chile. Las perspectivas de crecimiento en los siguientes dos años muestran que podríamos llegar al 60,9% y completar 20,9 millones de usuarios. Aquello se debe, según el estudio de WEPLAN a que Colombia tiene la tarifa más barata de conexión de internet en la región (14,94 dólares por GB). La potencialidad de crecimiento, sin embargo, está condicionada a la superación de dos retos: infraestructura y los problemas que bajo ingreso que lim...

¡Acuerdo ya!

Todos queremos un acuerdo ya, pero me parece que los del Sí están confundidos sobre a quién deben presionar. Hoy los del Sí consideran que los culpables de que no haya un buen acuerdo son los del No. La estrategia se circunscribe entonces a presionar a los del No, culparlos y prácticamente exigirles que se sometan a los acuerdos ya firmados. Ganó el No y aquello debería haber convocado a los demócratas a rodear y defender el resultado. Sin embargo, lo que parece suceder es que los del Sí insisten en buscar formas para desconocer los resultados. Hay casos aislados que nos llenan de esperanza. En la reunión con los jóvenes que han salido a las marchas  en Bogotá, un estudiante, César, que votó Sí me dijo que ahora él era un defensor del No. Me dijo, con voz fresca, el Centro Democrático no es un obstáculo para la paz.  Si esa actitud fuera la de la mayoría de los del Sí, sería muy fácil avanzar.  La presión no debería estar sobre los del No, que ganaron y han cumplido ...

Carta de los Voceros del Centro Democrático enviada a The New York Times, en respuesta al editorial del 14 de octubre

Bogotá, 15 de octubre de 2016 (CD).  Carta de los voceros del Centro Democrático en el Congreso: Senadora Paloma Valencia  y Representante Rubén Darío Molano, enviada a The New York Times, respecto al  editorial de titulado “El hombre que bloquea la paz en Colombia” refiriéndose al senador y expresidente, Álvaro Uribe Vélez: BOARD OF EDITORS New York Times New York Respetados Señores, El editorial de hoy titulado “El hombre que bloquea la paz en Colombia” refiriéndose al senador y expresidente Álvaro Uribe Vélez no es una representación justa de los esfuerzos del Presidente Uribe por lograr la paz de Colombia. La mayoría de los colombianos votaron en un plebiscito rechazando el acuerdo alcanzado entre el gobierno y las FARC, a pesar de una campaña donde se utilizaron fondos públicos y la burocracia estatal para promover el apoyo al acuerdo. Las mayorías que votaron en contra no lo hicieron para bloquear la paz de Colombia, al contrario, votaron para...

El NO salvó a Colombia

En medio de la generosidad de Álvaro Uribe y las fuerzas del NO que resultaron victoriosas en el plebiscito, los del SI parecen haber perdido de vista que perdieron las elecciones.    El entusiasmo que anunciaban sobre los acuerdos no existe. No sirvieron los miles de millones de pesos gastados en mercados, propaganda mentirosa sobre la paz, funcionarios públicos haciendo política, presiones y amenazas de que habría guerra urbana, muertos si votaban por el NO. Lo cierto es que a duras penas llegaron al umbral del 13% disminuido tramposamente. Alcanzaron apenas el 17%. El 83% de los colombianos no salieron a apoyar los acuerdos: votaron NO y no votaron.   Esa es la realidad. Es acuerdo no gustó. Y por eso no nacieron, no existen. Los colombianos no lo aceptaron. El Gobierno y sus partidos y las Farc, perdieron. Hábilmente ahora pretenden forzar con ese 17% la implementación de unos acuerdos; irrespetando la democracia y la voluntad del pueblo colombiano que...

No hubo fiesta de paz

Timochenko en una tarima pontificando sobre el socialismo del siglo XXI, alabando a Chávez; como jefe de un grupo que se ha hecho merecedor del título de terrorista, no -como lo sugieren hoy- por motivos políticos, sino por sus hechos. Más de 11 mil niños reclutados, 6.800 mujeres violadas, 17 mil secuestros y un número incontable de asesinatos, tomas de pueblos, voladura de torres de energía, oleoductos, puentes y carreteras. Este hombre es jefe del más poderoso cártel de narcotráfico de la nación que tiene el vergonzoso título de la primera en producción de cocaína del mundo; sobre sus hombros carga la responsabilidad de todo lo acontecido en estos años de dolor; y fue aplaudido. Por dignidad, por respeto a las víctimas, por vergüenza, quienes nos representan en esa negociación jamás debieron aplaudir a un genocida. Todo estaba mal. El Presidente de Colombia no debería firmar -en pie de igualdad- con el capo. No debería estrechar la mano ensangrentada por el asesinato de t...

¿Paz por encima de la democracia?

El plebiscito es un gran engaño. No pretende consultar la voluntad de los colombianos, sino fingirla. Empezamos con la figura del plebiscito que ya era mañosa, el país requería una consulta sobre los 10 o 12 temas de fondo de los acuerdos. Obvio era más fácil para el Gobierno y las Farc envolver todo el asunto bajo la promesa única de la paz. Una treta evidente, pues los propios negociadores reconocen que del acuerdo no sale la paz, que aquella habrá que construirla en las futuras generaciones.  No contentos con eso, el umbral se bajó del 50% al 13% para evitar que la abstención pudiera tener espacio. Se le dio publicidad gratuita al “Sí”, mientras las mismas garantías se negaron para el “No”. Se polarizó habilidosamente la campaña entre enemigos de la paz y la paz. Se eliminó en el voto en blanco. Sólo nos dejaron el “No” para participar.  Sin embargo, la Corte Constitucional en su sentencia sobre el plebiscito fue clara en que debía haber garantías, que la consulta no e...

¿Hará lo que le da la gana?

Alfredo Ramos y yo interpusimos una demanda en el Consejo de Estado contra el decreto que convoca al plebiscito. Los argumentos principales son de dos tipos: aquellos que se refieren a la cuestión de si los acuerdos son finales, y los segundos, sobre la pregunta que el Gobierno planteó. La ley estatutaria que creó el plebiscito, así como la sentencia de la Corte Constitucional que le dio alcance, son claras en que el plebiscito refrendará el acuerdo final. Final se refiere a uno completo, cerrado, al que no le quedan pendientes temas para ser negociados. Aquello implica dos hechos: las firmas que dan fe de lo acordado y la contundencia de que nada se sigue negociando. Sin embargo, ninguno de los dos se da. Las Farc firmaron el acuerdo con sus alias, de manera que es una firma inocua. El Presidente tampoco firmó, pues consideró mejor hacerlo el próximo 26 de septiembre para producir un efecto electoral. Lo que es más grave, los acuerdos no están completos. Encontramos que al texto ...