El dilema del gobierno - 05 de agosto de 2015-
El dilema del
gobierno
La caída de un
avión caza, en Codazzi Cesar, seguida a los pocos días, por la caída de un
helicóptero en el Uraba antioqueño genera muchas dudas. Dudas, frente al
comportamiento de las Farc en su supuesta tregua. Dudas después de que fueron
incautadas más de 200 granadas antiaéreas de las Farc. Dudas porque el triunfo
más celebrado por el terrorismo son los golpes a la aviación, factor decisivo
para la superioridad de nuestras Fuerzas. Dudas porque ha sido una practica
habitual del gobierno negar que las Farc tienen la capacidad de derribar
aeronaves, y más aún, negar violaciones a la “tregua unilateral”.
A principios de junio, el Ejercito denunció un plan de las Farc para
atacar los helicópteros de la fuerza pública con tatucos lanzados desde rampas cerca
de base militar en Toribio, Cauca. Ese mismo mes cuando un helicóptero
militar aterrizaba en el
Catatumbo fue derribado con una carga
explosiva de las Farc. Hubo cuatro muertos y seis heridos. Las primeras
versiones negaban que las Farc hubieran tenido que ver. En esos mismos días un helicóptero que
trasladaba a policías desde la cabecera municipal de Argelia hacia el
corregimiento del Mango en el Cauca fue
hostigado por las Farc.
En mayo otro
helicóptero Black Hawk del Ejército cayó en la
Uribe, Meta dejando 5 tripulantes muertos. El Ejército sostuvo que no había indicios
de hostigamiento. Así lo aceptó el país, aunque hubo quienes tuvieron dudas.
Dudas fundadas, pues veníamos de un sinuoso camino. En enero de 2014 cayó un helicóptero en
Anorí y días antes otro en Briceño, el Gobierno había dado
la versión de accidentes y
fue el ex Presidente Uribe quien develó la verdad de lo ocurrido
en Antioquia; habían sido las Farc. Luego, el propio
Timochenko reconoció que las Farc habían derribado
esos helicópteros.
En el 2012 hubo casos
similares. Un avión Supertucano cayó en Jambaló Cauca, la Fuerza Aérea dijo que
no había sido derribado, así lo corroboró la comisión de inspección; pero un
comunicado posterior de las Farc los desmintió; celebraron “el derribo de un avión súper tucano por
nuestro fuego antiaéreo” y entregaron el cuerpo del piloto.
Podría extenderme aún más en ataques y versiones. Sin
embargo, lo que el país necesita es conocer los responsables. Si las Farc
atacaron el avión o el helicóptero, los diálogos de la Habana deben suspenderse.
Si, en cambio, las aeronaves caen por fallas de mantenimiento debemos concretar
responsabilidades. ¿Tendrán estos accidentes aéreos origen en mantenimientos
negligentes de las aeronaves? ¿Quién presta este servicio? Recuerdo un informe
donde el “polémico contratista del sector defensa” recibió 55 mil millones para
mantenimiento de aeronaves, y se catalogaba con alto riesgo de incumplimiento,
y sin embargo se le daban más contratos pues se trataba del mejor amigo del
Presidente. ¿Será acaso, ese mismo “polémico contratista” (que es ahora, para
sorpresa total, uno de los beneficiarios con cuotas para exportación de panela)
el mismo encargado de las aeronaves accidentadas? Ese si sería un gran dilema
para el gobierno; ¿las Farc o el mejor amigo?
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