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No hubo fiesta de paz

Timochenko en una tarima pontificando sobre el socialismo del siglo XXI, alabando a Chávez; como jefe de un grupo que se ha hecho merecedor del título de terrorista, no -como lo sugieren hoy- por motivos políticos, sino por sus hechos. Más de 11 mil niños reclutados, 6.800 mujeres violadas, 17 mil secuestros y un número incontable de asesinatos, tomas de pueblos, voladura de torres de energía, oleoductos, puentes y carreteras. Este hombre es jefe del más poderoso cártel de narcotráfico de la nación que tiene el vergonzoso título de la primera en producción de cocaína del mundo; sobre sus hombros carga la responsabilidad de todo lo acontecido en estos años de dolor; y fue aplaudido. Por dignidad, por respeto a las víctimas, por vergüenza, quienes nos representan en esa negociación jamás debieron aplaudir a un genocida. Todo estaba mal. El Presidente de Colombia no debería firmar -en pie de igualdad- con el capo. No debería estrechar la mano ensangrentada por el asesinato de t...

¿Paz por encima de la democracia?

El plebiscito es un gran engaño. No pretende consultar la voluntad de los colombianos, sino fingirla. Empezamos con la figura del plebiscito que ya era mañosa, el país requería una consulta sobre los 10 o 12 temas de fondo de los acuerdos. Obvio era más fácil para el Gobierno y las Farc envolver todo el asunto bajo la promesa única de la paz. Una treta evidente, pues los propios negociadores reconocen que del acuerdo no sale la paz, que aquella habrá que construirla en las futuras generaciones.  No contentos con eso, el umbral se bajó del 50% al 13% para evitar que la abstención pudiera tener espacio. Se le dio publicidad gratuita al “Sí”, mientras las mismas garantías se negaron para el “No”. Se polarizó habilidosamente la campaña entre enemigos de la paz y la paz. Se eliminó en el voto en blanco. Sólo nos dejaron el “No” para participar.  Sin embargo, la Corte Constitucional en su sentencia sobre el plebiscito fue clara en que debía haber garantías, que la consulta no e...

¿Hará lo que le da la gana?

Alfredo Ramos y yo interpusimos una demanda en el Consejo de Estado contra el decreto que convoca al plebiscito. Los argumentos principales son de dos tipos: aquellos que se refieren a la cuestión de si los acuerdos son finales, y los segundos, sobre la pregunta que el Gobierno planteó. La ley estatutaria que creó el plebiscito, así como la sentencia de la Corte Constitucional que le dio alcance, son claras en que el plebiscito refrendará el acuerdo final. Final se refiere a uno completo, cerrado, al que no le quedan pendientes temas para ser negociados. Aquello implica dos hechos: las firmas que dan fe de lo acordado y la contundencia de que nada se sigue negociando. Sin embargo, ninguno de los dos se da. Las Farc firmaron el acuerdo con sus alias, de manera que es una firma inocua. El Presidente tampoco firmó, pues consideró mejor hacerlo el próximo 26 de septiembre para producir un efecto electoral. Lo que es más grave, los acuerdos no están completos. Encontramos que al texto ...

Extradición al uribismo

La semana pasada escribí sobre las sucesivas violaciones de la ley que observé en el proceso en el Senado contra el magistrado Pretelt. También expresé mi profundo compromiso con las formas procesales que pretenden garantizar la imparcialidad y la predictibilidad de los procesos; son la oportunidad de apartar las preferencias individuales a favor de la siempre difícil imparcialidad. Me esfuerzo para que mis propios prejuicios no condicionen mi manera de proceder, más aún cuando se trata de juicios sobre las personas. Estamos ahora viendo la persecución del Gobierno de Santos a Andrés Felipe Arias. Los medios crucificaron a los uribistas, la ciudadanía se convenció de que eran culpables de los delitos que les endilgaban, a tal extremo, que cuando se les cuenta que en realidad esos delitos no existieron, quedan sorprendidos. A Arias lo acusaron de haberse robado la plata; no se robó ni un solo peso, así lo reconocen las sentencias. Lo acusaron de haber recibido donaciones a su campa...

Milicias: el arma secreta

¿Las milicias de las Farc no están incluidas en los acuerdos de la Habana? En los textos conocidos no se mencionan. Podría pensarse que están incluidas en el término genérico “guerrilleros”; pero parece más probable pensar que el tema quedó excluido, pues los milicianos no son guerrilleros en sentido estricto. Las milicias son civiles dirigidos por el Estado Mayor. Unas con profunda formación militar y política, en la mayoría de los casos, y otras son simples estructuras temporales para eventos específicos –como perpetrar un atentado. Los milicianos viven por fuera de la vida militar, tienen familias y residencia fija. Sin embargo, son un poderoso aparato no sólo para el adoctrinamiento y reclutamiento en las ciudades, sino para perpetrar acciones ofensivas de gran magnitud. Se infiltran en entidades, obran como espías, organizan y proveen información. Las milicias son la estructura clandestina de las Farc y son poderosas y amenazadoras. Por eso preocupa su exclusión en los ...

Álvaro Castaño Castillo

Ha muerto un caballero donde se conjugaban la sutileza, la elegancia, la cultura y el entusiasmo. Tuve el gusto de compartir con Álvaro almuerzos y conversaciones que me permiten decir que fui su amiga. Me contó innumerables historias. Sus aventuras de juventud con mi abuelo Mario en la fundación de la Universidad de los Andes -quien le regaló su primer carro para que llegara puntual a las citas que tenían. Una amistad que resistió aún el alzheimer , Álvaro siguió visitándolo y hablándole aún cuando su mente estuvo extraviada en lo más hondo. Ese joven recién casado, que vivía a las afueras de Bogotá, acompañó y ayudó a Laserna en la consolidación de esa quimérica empresa de los Andes, antes de que ese mismo joven iniciara la suya propia: la HJCK, para traer el mundo a Bogotá. Hablamos de su maravillosa relación con Gloria, de sus magníficos hijos Rodrigo y Pilar, de sus nietos, de sus amigos. Me narró los encuentros con personajes increíbles. Borges –ya en medio de la ceguera- le...

Lo Que Nosotros Proponemos

Lo que nosotros proponemos es que los 48 millones de Colombianos que detestamos la violencia nos paremos ante las FARC y exijamos que los miembros del secretariado   sean sancionados con cárcel por sus crímenes. Creemos que de esa manera podrán aspirar a ser perdonados por muchos colombianos que tenemos heridas profundas. Nos parece especialmente doloroso y ofensivo el llamado al perdón que hacen de manera cándida, embutidos en guayaberas, y entre “quizás quizás…” ,   criminales   de lesa humanidad   del calibre de alias   “J.Santrich”,   “I. Márquez” o “Timochenko”; o mujeres muy despistadas, que ahora se autoproclaman protagonistas del movimiento feminista,   tras perderse 40 años de historia de las verdaderas luchas que hemos sostenido en la democracia por la igualdad de género, por andar con un fusil al hombro. Es importante recordar que de acuerdo con la ley vigente, si yo o a cualquier resultamos condenados por un delito, jamás podre...