Liliana Jaramillo de Laserna
Era mi abuela y mi madrina. Durante mi infancia me consintió mucho por ser su nieta mayor. Era una mujer autónoma, que creía en la igualdad de géneros y que trabajaba en todos los frentes para demostrar todo lo capaz que era. Con sus hermanas trató de preservar el legado de su padre Ricardo Jaramillo -que fue el médico de los pobres en Manizales- y dedicaba por eso mucho de su tiempo a educar niñas de escasos recursos en un colegio. Enseñarles todo para que fueran mujeres que pudieran cambiar la historia, al menos la suya propia o la familiar. La abuela fue además la impulsora, el apoyo, la confianza; sin ella difícilmente mi abuelo habría logrado tanto. Sin ella José Luis, su segundo esposo no habría sido tan feliz. Ella siempre estuvo ahí, visible como era, pero discreta y prudente. Inteligente y culta. Siempre opinando, diciendo, ejecutando y dejando que otros se llevaran el brillo. Porque lo tuyo abuela, era que las cosas sucedieran. Dar espacio para...